La Década de Los Bufones de Dios

La Década de Los Bufones

Pablo Rodríguez y Jeremías Sálice

Los Bufones de Dios cumplieron diez años y lo festejaron en el Teatro Telón Negro, donde recorrieron durante poco más de dos horas sus registros publicados hasta el momento: Ciudad Parusía, su álbum debut del 2009, y el EP Dar X Dar, publicado en 2014. La banda formada en Buenos Aires, pero radicada en la ciudad de las diagonales de un tiempo a esta parte, nació como un “antiproyecto” (como les gusta definirse) en formato trío y en el ámbito de la familia Rodríguez: Pablo (en guitarras y Voz) y sus hijos Juan (en Batería y Producción) y Julia (en Bajo y Voz Femenina). Aunque en sus dos registros publicados mantuvieron esta formación, en el último año reclutaron al joven Jeremías Sálice en guitarra, por lo que su festejo de los dos lustros transitados los encontró en un formato de cuarteto del que todavía no se pueden encontrar registros publicados en internet. Pero por lo que se ve en vivo, finalmente, de “antiproyecto” no tienen nada.



Julia Rodríguez
 Explicarlo no es tan simple, y eso se debe en gran medida al talento y al compromiso artístico y al amor con el que maquinan y hacen sus trabajos de sala, como también así su forma de gestionar sus presentaciones en vivo. Aunque la lista fue más bien extensa, a muchas de las almas que el pasado sábado 11 de agosto presenciamos su show nos resultó amena, y si se quiere, corta: porque Los Bufones le dan ganas al espectador de que nunca bajen de un escenario.


Siempre te queda la espina de escucharlos un rato más. Y lo hacen con una solvencia realmente envidiable, pasando constantemente del formato instrumental al formato canción con una naturalidad con la que casi ninguna de las bandas locales pudiera siquiera llegar a imaginar. En una época donde la música ligera tiene más peso en el mainstream y en el under que las bandas de alto vuelo, el conjunto puede percibirse como un oasis ínfimo en un eterno desierto; en épocas de amiguismos y círculos cerrados, de burocratización y monopolización de la cultura en todos sus niveles, Los Bufones construyen desde el amor al arte y el amor en general (sin enfilarse detrás de ninguno de los sectores del under local), uno de los proyectos más serios del medio platense.





El recital tuvo un relato concreto desde la lista y la puesta en escena: de hecho, en medio del show hubo una intervención actoral donde una actriz disfrazada de un clown macabro hizo un monólogo brillante antes de darle entrada a Vienen, tema que da inicio al último material publicado de la banda y que fue la canción leitmotiv del show desde lo conceptual. Obviamente, fue uno de los momentos de clímax de esta experiencia bufona; como así también se encontraron otros puntos muy altos cuando llegaron los momentos de Dar X DarEl RebeldeSound Of Water o Canción Diofántica.

Naturalmente, el show en su integridad estuvo ejecutado de una manera que rozó la perfección. No hay que dejar de resaltar, que ver en vivo a una banda de este calibre es asistir a una cátedra de composición y ejecución musical que ninguna banda contemporánea de este lado del mapa puede darse el lujo de desaprovechar. De hecho, la sencillez y humildad con la que se manejan nos hace dudar, por momentos, si llegan a tener conciencia, si pueden llegar a percibir de lo que son hoy y de lo que todavía pueden dar.





Los Bufones de Dios cumplieron diez años, y más que bien llevados los tienen. Esperemos, por el bien del arte platense, que existan por muchos años más.











- Nota escrita por Manu Becerra, publicada originalmente en Revista Ritual a mediados de 2018. Fotos por Ana Valenzuela Zamora.

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